Trabajaremos por un Sena con oportunidades

 
Trabajaremos por un Sena con oportunidades

 

Impulsaremos la defensa de la educación pública técnica y tecnológica con énfasis en la idea de #ElSenaSeRespeta, no solo por la actual coyuntura política negativa que rodea a la institución, sino también por la presencia territorial en Antioquia (nueve regiones) con cerca de 160 mil estudiantes. ¡Necesitamos un Sena con oportunidades y sin politiquería!

El Sena debe ser una institución que forme a los colombianos en carreras técnicas y tecnológicas, pero que también propicie su inserción al mercado laboral. La actual administración tiene como meta para el 2018 que tres de cada cuatro estudiantes que pasen por sus aulas obtengan trabajos de calidad, pero nuestra ambición es mayor: que todos lo obtengan.

Según el estudio “Educación al empleo: diseñando un sistema funcional”, de la consultora internacional McKinsey & Company, en los mejores sistemas de formación técnica del mundo existe una relación simbiótica entre la academia y la industria, que participa activamente en la formación de los estudiantes.

Un ejemplo de esta simbiosis es el reconocido modelo dual de Alemania. En este los jóvenes de 15 a 18 años estudian un 30% de la semana en una institución de formación técnica y el otro 70% en una empresa en calidad de practicantes, facilitando su inmersión temprana en el ambiente laboral. Hoy, cerca del 40% de los estudiantes alemanes escogen este modelo.

Así mismo, desde los años sesenta Singapur puso en marcha una estrategia nacional para el desarrollo de la industria junto a la formación técnica, y hoy está tan consolidado que el 65% de los alumnos optan por bachilleratos de este tipo.

En la India el Gobierno creó en 2010 la Corporación Nacional de Desarrollo de Habilidades para financiar iniciativas privadas que promovieran la formación técnica. El resultado: 5,2 millones de estudiantes formados con la ayuda de 235 entidades privadas.

El reto para la educación técnica y tecnológica en Colombia es grande. En la opinión pública hay una idea de que la educación técnica es en cierto sentido de segundo nivel. ¿Cómo hacer de esta una opción atractiva y de calidad, un escenario para la inclusión y la equidad social?

El rápido avance tecnológico está cambiando las necesidades de la industria, demandando nuevas competencias y destrezas, expandiendo y creando nuevos modelos de negocio. Colombia tiene la responsabilidad de promover la importancia de la formación técnica en una coyuntura acorde a las realidades de un país moderno y en paz. Y desde el Congreso impulsaremos esa apuesta.

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